jueves, diciembre 20

¡MATARON A JORGE!

Amanece.

Abre escena en una calle, gente pasando sin ver a la cámara; algunos conversando, otros mirando fijamente hacia el frente, otros cabizbajos, un par de personas cruzando la calle.

Distintas tomas de calles y avenidas, cruces, un indigente sentado en la acera recostado en la pared pide limosna, otro duerme tranquilamente la borrachera sin importar el sol ni el ruido.

Se escuchan voces mientras transcurren las imágenes, en el fondo empiezan a sonar los acordes de miedo de introácido.

Voz masculina 1: ¿Supiste que mataron a Jorge?

Voz femenina 1: ¿A quién?

Voz masculina 1: A Jorge, el de la librería, estaba en el local cuando llegaron y le dispararon.

Voz femenina 1: ¿Al de la catorce avenida? Sí, fui un par de veces allí.

Voz masculina 1: Aquel era mi cuate, no sé qué onda, dicen que fue un asalto y él se opuso.

Voz femenina 1: Ve que desgraciados, ya no se puede vivir en paz.

Sube el volumen de la música, escenas de mañana, congestionamiento de tráfico, buses bocinando y acelerando estruendosamente los motores, gente entrando a sus trabajos, unos corriendo, otros con sueño, otros simplemente en fila como autómatas, empieza la rutina diaria.

Close-ups de pasajeros de buses urbanos sentados en los asientos del bus, viendo al exterior con la mirada perdida, vacía, algunos cabeceando recostada la cabeza en el vidrio, estudiantes uniformados sosteniendo sus mochilas, ancianos recordando viejos tiempos en los que ellos le cedían lugar a sus ancianos, jóvenes incómodos por los ancianos haciéndoles estorbo, una masa heterogénea.

Voz masculina 2: Vos qué onda, ¿Qué pasó con el chavo de la librería?

Voz masculina 3: Se lo echaron anoche, yo oí los balazos.

Voz masculina 2: ¿Cuántos fueron pues?

Voz masculina 3: Como siete, creo que le descargó toda la tolva.

Voz masculina 2: Dicen que fue Charol, ¿Será cierto?

Voz masculina 3: Así dicen, que fue Charol.

Voz masculina 2: Pero para que haya sido Charol en algo andaba metido este Jorge, ¿No será que le debía algo?

Voz masculina 3: ¿Y para saber? Si querés andá preguntale y me venís a contar.

Voz masculina 2: Ajá, primero que lo encuentre y después que regrese vivo,
Estás bien loco. (pausa, siguen las escenas de autos y gente por la calle.) Vos, ¿Será cierto lo que dicen de Charol, que tiene pacto con el diablo?

Voz masculina 3: Así dicen, que de la nada se te aparece, ahora es el que le cobra el impuesto de territorio a toda la gente que tiene negocios, y si no les pagan los mata. Dicen que es uno de los meros jefes de toda la mara. También dicen que controla a la gente que medio tiene algo de valor; primero les dice que le den una cuota diaria, si se niegan se te mete a la casa y cuando sentís se te aparece allí dentro y ni cuenta de das de cómo se metió. Como si atravesara paredes.

Voz masculina 2: ¡Já! Ya voy a creer esas babosadas, lo cierto es que sí sé que es matón, todos lo saben pero también todos le tienen miedo. Anda en una moto grande. Dicen que cuando lo miran en la moto que va para algún lado al rato suenan los balazos a lo lejos y después pasa ya de regreso del mandado.

Voz masculina 3: Mirá, a Charol yo lo conocí pequeño, le decíamos charolito porque el papá era el charol grande, negro trompudo. Era mecánico y se la pasaba todo el día trabajando pero era muy buena gente y no ganaba mucho. Como a los quince empezó a andar con unos sus amigos y tenían su grupo, al principio solo era para tomarse las cervezas, luego empezaron a fumar monte y a hacer escándalos. Yo no me juntaba con ellos porque me reventaban a cinchazos en la casa. Después empezaron a fumar piedra y ya se volvieron ladrones. Un día llegó Charol a mi casa a tocarme la puerta para pedirme dinero, acababa de salir de la cárcel, pero sabía que si le daba dinero se lo iba a fumar, estuvo va de rogarme hasta que le saqué algo para que comiera… desde entonces no le hablo.

Suena el caminante con Introácido.

Medio día, hora de almuerzo, comedores del mercado central, señoras de generosas proporciones y delantales vaporosos atienden a los comensales, los típicos caldos servidos en platos de vidrio humean rebosando elotes, Güicoy, patas de pollo, de gallina, de res; un respiro para el ajetreo mañanero. Congestión de tráfico del mediodía. Gente que se sube a los buses para vender baratijas poseedoras de cualidades excepcionales. En las calles se venden trapos, películas, revistas, adornos, música estridente, medicinas infalibles para cualquier enfermedad, cigarros, chicles, celulares, accesorios para celulares, celulares robados.

Voz masculina 3: Ahora que me acuerdo una vez me habló, yo iba por la calle pero tal vez estaba muy concentrado que ni lo escuché cuando se me pegó, allí sí que de la nada se me apareció. Me saludó y me preguntó si le podía ayudar con unos trámites para pasar a su nombre un carro; yo rapidito me imaginé que era robado y le dije que no de la forma más suave que pude. Después pensé que tal vez podría obligarme a hacerle el favor o molestarse conmigo porque no se lo hice, pero no, solo me dijo “está bueno, te cuidas” y se fue, luego ni me di cuenta para dónde agarró, tal vez en mi despiste no me fijé, cuando volví a ver ya se había ido. Lo que sí te puedo decir es que me asustó un poco, tenía los ojos vidriosos, la boca entreabierta, seca, me miraba fijamente y hablaba de forma pausada, casi pensé que me iba a extorsionar.

Voz masculina 4: Tal vez todo eso de que se te aparece y tiene pacto con el cachudo es porque ya debe tantas que la gente lo va haciendo leyenda, le están dando más importancia de la que tiene, pero una cosa te digo que si yo lo miro por la calle mejor agarro por otro lado. Si me saluda ni modo, lo saludo, pero me voy por otro lado.

Voz masculina 3: Y no es tonto fijate, no se viste como pandillero, no tiene tatuajes, si no es porque todo mundo sabe lo que hace nadie sabría que es matón.

Media tarde, la gente empieza a salir de sus trabajos, unos contentos, otros cansados, muchos a lidiar con el tráfico de la tarde, señoras en las esquinas venden tortillas con chicharrón, otras venden plátanos fritos, en algunas esquinas salen otras mujeres a vender su cuerpo por unos quetzales. Todos miran a su alrededor con cierto recelo, nunca se sabe dónde será el próximo asalto, quién será noticia-chisme la mañana siguiente.

Voz femenina 2: ¿Entonces era narco?

Voz femenina 3: De plano, para que lo hayan matado así a sangre fría, dicen que llegaron con un rifle y le descargaron toda la tolva. Dicen que fue un ajuste de cuentas

Voz femenina 2: O sea que la librería era para lavar el dinero nada más, ve qué de al pelo.

Voz femenina 3: Ya ni sabe uno quiénes son sus vecinos.

Voz femenina 2: Y tan tranquilo que se miraba, pero si andaba en tratos con el tal Charol entonces de seguro que sí.

Muchos salen conversando lo acontecido ese día o el día anterior, toda la ciudad es un gran sistema informativo donde las noticias son camaleones que cambian de color y de forma con velocidad exponencial según sean contadas. Al final las historias caminan y cobran vida propia.

Mientras, en un dormitorio, una mujer con rostro de virgen morena tiene los ojos secos de tanto llorar.

miércoles, diciembre 19

Carta sin enviar

Hola

Quiero que sepan que todo está bien, que las cosas caminan excelente y que todo marcha sobre ruedas.

¿El trabajo? perfecto, todo el día la misma monotonía, la misma lucha para que al llegar la noche se sienta el mismo vacío por arar en el mar; confrontaciones, envidias, celos y el canibalismo de pasar uno sobre otro sin importar las consecuencias y dejar los cadáveres en el camino son cotidianos.

¿El amor? excelente; todos buscando relaciones efímeras y pasajeras, todos idiotizados por los medios viendo figuras perfectas, rostros angelicales y cuerpos de escultura para luego decepcionarse de lo que ven a su alrededor; todos desean a alguien, y una vez que lo encuentran lo aprovechan por un tiempo para luego lanzarse a la próxima conquista. Todos se están haciendo viejos con alma de adolescentes.

¿La salud? ¡magnífica! Estoy gordo de comer comida chatarra que me llena pero no me satisface y cada vez quiero más. Si trabajo demasiado tengo que comer algo rápido y si descanso quiero comer de todo. Estoy harto de comer animales muertos y podridos (tal vez si fuesen animales muertos y frescos... pero no, da igual, todo se pudre).

¿La vida? genial; paso las noches en la esquina del piso de mi cuarto pensando y de tanto pensar siento el cerebro carcomido, cavernoso, ya no quiero nada, ya no siento nada. Este era el sueño de mi vida y se ha convertido en pesadilla, pero estoy subido en un barco del que ya no me puedo bajar aunque me tire por la borda.

En resumen, todo esta bien, los quiero, adios.

viernes, diciembre 7

soy-fui

Hoy me cubro con un manto que sólo yo conozco, salgo de noche y vuelo. Probablemente me han visto pero no saben mi procedencia. Soy el que informa, el que vigila, hace poco solamente era humano.

El proceso es sencillo, lo principal es la visualización, sentirse el objetivo; ser el objetivo; actuar como tal. Hace mucho lo practico y ahora es automático, solo tengo que desear para saberlo.

Al principio fue difícil, alguien fumó en mis oídos en algún sueño la instrucción. Un ritual, si se quiere, la primera noche salieron garras.

Tal vez querían que siguiera la tradición ancestral de los nahuales, huellas impresas en la tierra el día siguiente a mi nacer. Tal vez es un pretexto nada mas.

La cuarta noche, plumas.

Ahora vuelo cuando quiero, soy el ave de agüero, cuando uno ve con otros ojos ve más claro. Las aves no pecan, los nahuales no son buenos ni malos, simplemente se rinden a nuestras órdenes. El universo no conoce del bien ni mal, todo es relativo.

Ahora vuelo, de noche como reptiles y roedores, observo, aspiro intimidades y en mis oidos resuenan los secretos que contados en la noche son más claros. Conozco a mis enemigos.

Soy los ojos que observan en la oscuridad.

(El marchante de la noche alzó la vista y las alas de la lechuza se abrieron ante él. Este, más astuto, lanzó un ensalmo y el ave cayó al suelo abatida. Mañana será rapiña).

sábado, diciembre 1

Monólogo en Manifestarte

Persentación de Nadaeditores en festival Manifestarte en el Cerrito del Carmen,