viernes, febrero 28

ULTIMO DIA

Se levantó de su escritorio para estirarse un poco. La vista desde su oficina en el noveno piso era majestuosa. Observó los árboles en el parque aproximadamente a dos kilómetros de distancia y se sintió como en una película cuando empezaron a sacudirse y caer. Divertido recordó las viejas teleseries japonesas cuando un hombre con traje de monstruo derribaba edificios a escala mientras llegaba el robot salvador. 

Su mente tardó un poco en reaccionar ante los eventos que se desarrollaban vertiginosamente; no era una película. Algo monstruoso se acercaba como se ven acercarse las nubes de tormenta lloviendo estrepitosamente. Primero sintió un vacío en el estómago seguido de un hormigueo en todo el cuerpo cuando vio las edificaciones caer a plomo, cada vez más cerca. Su memoria volvió hacia sus seres queridos de quienes se había despedido esa mañana al salir de casa y a quienes nunca volvería a ver. No había tiempo ni forma de reaccionar ante el terremoto. 

Sintió por un instante flotar en el aire mientras la ola terrestre llegó a su edificio y voló los cimientos. Al caer pensó con un poco de curiosidad en lo mucho que puede pensar un ser humano en dos segundos.