lunes, noviembre 5

En un futuro violento

(Profecía para megáfono)

Hace muchos siglos empezó el caos. Treinta y siete mil millones de personas fueron suficientes. Todos tenían hambre, todos tenían sed, todos querían un hogar.

Hacía mucoh tiempo dejaron de existir los gobiernos. Primero fueron las pandillas diseminadas por todo el planeta. Las pandillas se volvieron clanes. Cada quien defendiendo su territorio, cada quien queriendo ampliarlo; cada quien queriendo conquistar al vecino.

Los indiferentes se hartaron de serlo. Se aburrieron de ser víctimas. Se cansaron de ser de uno u otro bando y quisieron ser libres. No se organizaron. Aquello fue la anarquía. Murió el arte, murió la ciencia, sólo quedó el instinto.

Entonces empezó el baño de sangre...

No hubo bandos, ni favor ni contra. En aras de la individualidad, la comuniad fue asesinada. Salieron con sus armas a la calle a matarlos a todos. Querían espacio, oxígeno, libertad. Y para su propia libertad debían liberar a todos los demás de este valle de lágrimas.

Y así fu etodo un valle de lágrimas y de muerte, caos y anarquía. La autoridad dejó de existir hace mucho tiempo. Cualquier persona armada era la autoridad y las calles se tiñeron de sangre.

Los cadáveres se apilaron en montañas. La tierra no fue suficiente así que los echaron al mar. El mar, infectado, asesinó a millones. Se acabó el agua y el alimento, así empezó el canibalismo. Algo en la oscura conciencia colectiva mató al escrúpulo.

Sobrevivieron unos cuantos...

Luego la naturaleza siguió su curso. El polvo volvió al polvo. La selección natural dejó a los más aptos (¿Los más fuertes? ¿Los más listos?) Apenas los suficientes para volver a poblar una tierra destruida.

Esto no es una advertencia, es el curso natural de las cosas. La muerte no es humana pero es natural y todos saben que el humano no gobierna la naturaleza. Cada nuevo principio viene del final de un principio anterior.

Así que seguiremos el ciclo hasta que venga el asteroide y nos desaparezca a todos por completo.